lunes, 22 de noviembre de 2010

EL COMBO DEL REY - A TI - DYNAMO FILMS - ECUADOR



Si, si, yo sé. Que raro este man publicando cosas religiosas ahí, deeenso
pero no jaja. En realidad este es el producto final del video que publiqué
meses atrás. Canción cristiana, pero chévere, trabajo es trabajo.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Compañera Mía

En esta ocasión les traigo este hermoso vals, dependiendo de las visitas y comentarios próximamente agregaré las notas para tocar la melodía.

                   lam
Compañera mía,
                                              Mi
santa mujercita siempre bondadosa,
en mis horas tristes y en mis alegrías
               lam
fuiste cariñosa,
                         Sol7
quiero que reacciones del horrible mal
                           Do
que hoy tanto te agobia
                         Mi               lam
y vuelva a sonreír tu carita hermosa,


Hoy atormentado y desesperado
                  Mi
al verte postrada se confunde mi alma,
                                                   lam
creo enloquecer con tanta desventura,
                           Sol7
pensando en la ternura que antes me brindabas,
                 Do
oh mi fiel amada,
                               Mi                         lam
me abruma la inquietud ..de poderte perder,


                      Mi                                 lam
Tengo el corazón marchito ya por tu sufrir,
                                        Mi
cuánta ansiedad por mi dolor,
                            lam                       Mi
que he perdido la calma y con mi oración llena de fe,
               lam
le pido a Dios que en su bondad
                    Mi                                lam-la7
te otorgue el bien de un santo despertar;
              rem                         lam
pues no quiero que me dejes solo,
                          Mi                    lam-la7
en este mundo ingrato con mi tristeza.
            rem                    lam
Compañera de mi pobre vida,
                    Mi                       lam
si tú me abandonas prefiero morir.

 Para ver la transcripción con una mejor calidad visiten mi aporte en www.lacuerda.net próximamente será publicada ahí y les pondré además el link por aquí.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Batalla épicamente inutil.

Los siguientes sucesos tuvieron lugar en el parque de teología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador el veintidós de septiembre del año 2009 de 9:27 a 9:30 am.
De la mano de “Andrea” una chica rubia de 21 años de edad utilizando una malla café que llegaba hasta la cintura interrumpida por un cinturón blanco para continuar con una camisa blanca cubierta con una chaqueta roja, cayó al suelo un pedazo de galleta de vainilla con un toque de miel de marca desconocida, posiblemente casera.
“Andrea”, sin percatarse de lo sucedido, terminó de comer y se levantó dirigiéndose, posiblemente, a clases. Mientras tanto, por una grieta en el pequeño muro de piedra que bordea uno de los jardines y en el que comúnmente se sientan los jóvenes a charlar, una pequeña hormiga negra comenzó a salir. La hormiga se acercó al pedazo de galleta, lo sintió con sus antenas por un momento y procedió a levantarlo. En ese momento, desde unas pequeñas hojas que nacían de la jardinera, apareció un enorme insecto parecido a una abeja pero de color azul y con alas del mismo tamaño que su cuerpo aunque de color rojo al inicio palideciendo a un naranja transparente al otro extremo, conocido popularmente como caballo del diablo.
Este insecto se acercó volando a la hormiga que había girado y se disponía a regresar a la grieta de donde salió, la interceptó y comenzó a perseguirla mientras que esta se escondía tras el pedazo de galleta. Inmediatamente, de la grieta, comenzaron a salir decenas de hormigas, todas casi del mismo tamaño de la primera. Las hormigas rodearon al insecto agresor i comenzaron a subírsele poco a poco. El insecto agresor comenzaba a agitarse muy bruscamente, como queriendo liberarse de todas las hormigas que tenía sobre su cuerpo. Dio unos cuantos tumbos y se elevó ligeramente del suelo. Se separó varios centímetros y a la vez algunas de las hormigas que llevaba sobre el cayeron estrepitosamente al suelo mientras que la primera hormiga intentaba recoger nuevamente la galleta, esta vez con el apoyo de dos hormigas más, entre las tres levantaron el pedazo de galleta rápidamente y lo movieron hacia dentro de la grieta. En ese momento las hormigas que habían caído del enorme insecto comenzaban a trepar unas sobre otras formando una especie de escalera o plataforma para alcanzar al insecto que, cubierto aún por muchas hormigas, seguía volando muy bajo, casi inmóvil a merced de las hormigas. Las hormigas que habían estado en el suelo lograban ahora alcanzar a la enorme bestia. La arrastraron al piso. Cuando el insecto tocó tierra se dispuso a devorar a las hormigas y logró hacerlo con dos de ellas que se encontraban cerca del lugar en donde había caído. Las hormigas restantes eran demasiadas como para oponer resistencia así que el insecto solo se dejó llevar por ellas quienes lo levantaron, presuntamente con la intención de llevarlo a la grieta. En ese preciso momento, un joven montado en una bicicleta roja, con el cabello abultado y estilo deportivo, cruzó rápidamente por el parque eliminando para siempre cualquier rastro que pudiera haber quedado de las hormigas, el insecto o la épica batalla. En el lugar de los hechos solo quedó una mancha y un silencio vacío, como si nunca hubiera pasado nada.

lunes, 11 de octubre de 2010

Aroma


Yo estaba atrás de una de las columnas del estacionamiento ese día, inclinado de tal manera que ninguna parte de mi cuerpo fuera a delatar por completo mi ubicación, sostenía a mi fiel cuarenta y ocho fuertemente por la culata y me preparaba a halar el gatillo a la menor señal de movimiento. En ese instante me di cuenta de que todo estuvo perdido, cuando bajó de su automóvil y pude percibir su grotesco perfume como veneno penetrar en lo más hondo de mi ser. Era una víctima preciosa, apenas más baja que yo, una piel trigueña atacada por los estragos del sol, unos ojos negros tan profundos que mi alma podía caer en ellos y no encontrar jamás una salida, el cabello oscuro le bajaba liso artificial de una manera tan perfectamente realizada que las puntas terminaban al iniciar su cuello formando un marco perfecto para sostener su rostro, una escultura del arte más fino que nadie jamás hubiera podido representar. Su cuerpo tan perfecto era simplemente indescriptible, y yo por supuesto ya la conocía.
Después de unos segundos escuché esa voz anónima por el audífono en mi oído izquierdo diciéndome una que otra cosa, que porqué no disparé, que porqué seguía con vida, que porqué me estaba tardando algo. Ese desgraciado no tenía idea de toda la historia que tenía yo con aquella mujer, “oh vaya que la tengo –me dijo- conozco toda la historia, es por eso que te contraté a ti, ¿o es que acaso hay alguna otra persona que la odie tanto como para hacer el trabajo perfecto? Mátala de una buena vez, acaba con tu sufrimiento y llévate el dinero, tienes motivos más que suficientes para desear terminar con su vida” Si algo no soporto es que la gente se meta con ella, es así que di un vistazo rápido a mi alrededor y pude ver un sospechoso auto que pasó de veinte a ciento diez en el momento en que lo vi.
Fue a duras penas que alcancé a dispararle al chofer que a mi sorpresa nunca había visto. Lo único que conseguí fue alertar a aquella mujer quien enseguida se reconoció el sonido del disparo y se sorprendió, casi alegró al escuchar mi arma “Eres tú –me dijo- no puedo creerlo, no te atrevas a matarme” tan ingenuamente como si siguiera siendo el ingenuo aquel que ella podía manipular en el pasado, pero las cosas hace mucho que ya no eran así, después del incidente de aquél día toda nuestra manera de percibir la realidad cambió radicalmente.
En este momento lo único que deseo, más que cualquier otra cosa, es poder terminar de contar esa parte de la historia pues, su grotesco perfume penetró como veneno en lo más hondo de mi alma, y como veneno ya ha comenzado a surtir efecto, no sé cuánto me quede de vida, solo se que he programado la impresión automática, y cuando menos me lo imagine y sin darme cuenta, repentinamente, podría dejar de escribbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbb

martes, 5 de octubre de 2010

De porqué me cuesta escribir a veces...

… Y la menor, y re menor, y la menor, y la siete, y re menor, y mi mayor, y la menor, y fa mayor y mi mayor y la menor finalmente. Y así termino de interpretar a Nino Rota mientras me dispongo a comenzar a escribir. Apuro un vaso de ron para que empiecen a surgir las ideas y como si me hubiera olvidado de todo simplemente toco.
Toco porque la guitarra está ahí
Toco porque me encanta esa misteriosa canción
Toco porque no hay nada más para mí
Toco porque representa una vana ilusión
Toco porque ya me olvidé de escribir…
Maldición, escribir.
Después de todo me pongo a escribir mientras el piano me hace ojos desde lejos, y no puedo evitar mirarlo. Regreso a ver la hoja vacía como charola de limosnas y refunfuño ante el largo testamento que tengo que escribir. No me concentro ni siete segundos y corro hacia él.
Mi re mi re mi si re do la… do mi la si… mi sol si do… ah… escuchar a Beethoven sin duda es un placer, pero interpretarlo resulta increíblemente absurdo así que mejor me dedico a los arpegios de Jean Pierre Jeunet. No, no, a escribir.
Ah. Vamos. Solo serán unos minutos más, después de todo, tu vida es despertar, desayunar, salir, dormir, bajar, subir, estudiar, estudiar, estudiar, estudiar nuevamente, intentar comer, seguir estudiando, estudiar, estudiar, salir, subir, dormir, bajar, subir, seguir durmiendo, despertar, repetir. Algún rato tendrás que tocar. Y así se viene Jean Pierre.
Mi si sol si mi si sol si re si sol si re si sol si re si fa si re si fa si
La sol la si do si sol la sol la si la fa sol fa
Y Amelie baila sobre mi teclado… bueno ya estuvo
He tocado siglos y del escrito nada, voy por un tazón de gelatina. Las baldosas de la cocina están heladas y los metales hirviendo. Algo anda mal. No hay de qué preocuparse, de todos modos, el viajero de las tinieblas es inquieto por naturaleza. Regreso a mi cuarto por las paredes de sombra y ahora sí me dispongo a escribir. Las cuerdas de mi violín me llaman con su sonido tan bien sazonado. Podía oler sus negras notas a millas de distancia mientras escuchaba ese hermoso color madera que me sabía a triunfo y perfección. Bueno, no serán más que unos minutos de Bach antes de dedicarme a lo mío. Y los minutos se hicieron horas, las melodías conciertos, la gelatina agua, y los fantasmas injertos. Poco a poco todo cambia y abruptamente se termina. Dentro de poco será mañana y en una hora el año que viene. Dentro de toda esa confusión se me revela una conclusión. Me llena de angustia tener que admitir, que aquí yo ya no podré vivir. Y es que en mi cuarto, entre los libros y las pasiones, entre las tablas y los cajones, lo que habrá siempre y sin condiciones son demasiadas distracciones.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Los Naipes Del Destino

¿Está completamente desesperado por aquella persona que se ha metido en su vida y de la cual no puede librarse? De una u otra manera, cada día corremos el riesgo de encontrarnos con alguna nueva persona, irrumpen abruptamente en nuestras vidas sin el menor signo de delicadeza y pueden cambiarla para siempre. Ya sea un amor indeseado, un rival indestructible, o simplemente alguien a quien no soporta más. ¿Asesinato? Oh sí, que gran alivio sería ¿Verdad? Sin embargo, en el mundo moderno en el que vivimos, solo ciertos privilegiados tienen la posibilidad de eliminar a quien quieran de su camino sin el temor a ser amonestados por las leyes que se empeñan en mantener. Es por eso amigo que aquí les tenemos la solución.
Los Naipes del Destino
Escuchemos los siguientes testimonios
“Hasta hace poco tiempo mi vida era perfecta. Había alcanzado el éxito tanto social como económicamente. Poseía un buen trabajo, me gustaba lo que hacía. Tenía excelentes amigos. No tenía ningún tipo de deudas e incluso podía obtener a las mujeres que quisiera. Un día, sin previo aviso, apareció en mi vida una mujer en especial. Es increíble como todo puede estar perfecto en la vida de una persona hasta que llega una de ellas y lo arruina todo. Al poco tiempo de conocerla me enamoré perdidamente. De pronto todo se volvió una especie de culto en su nombre. Todo lo que hacía era para intentar impresionarla. Cuando menos me lo esperaba me había convertido en su esclavo. Ella con sus hábiles técnicas de manipulación hacía que yo dejara todo para hacer su voluntad en lugar de la mía y a cambio solo recibía indiferencia mientras la veía destruir su vida entregándola a un condenado infeliz que la trataba peor que a la basura. Llegué a una situación límite, pero no podía matarla. Gracias a los naipes del destino logré librarme de ella, sin nervios, sin temblores, sin problemas legales. Gracias Naipes del Destino.”
“Yo era el mejor tirador de arco en toda la concentración. Un buen día llegó este sujeto y… bueno, tenía una puntería que yo no había logrado perfeccionar en años y años de práctica. Desde que llegó me lo arrebató todo. Gracias a los Naipes del destino pude obtener mi venganza y regresar al primer lugar, los Naipes del Destino han cambiado mi vida.”
“El sujeto de la esquina me caía mal… ahora nadie los recuerda. Oh sí, los naipes, no habría podido sin ellos.”
El método es bastante simple. Juegue los naipes contra su víctima y esta morirá tantas horas después como puntos gane usted en el juego. Estas novedosas cartas se presentan como naipes comunes y corrientes y la muerte de sus víctimas será un perfecto accidente por lo que nadie sospechará q usted alguna vez hizo algo. Puede adquirirlas ahora mismo llamando a los números al final de la página, y recuerde, no nos asociamos con magia negra ni dependemos de pactos diabólicos.
Los Naipes del Destino son traídos a ustedes por El Señor De La Baraja y asociados.
ADVERTENCIA: el uso frecuente de los naipes puede disminuir peligrosamente la población en su barrio y o ciudad. Es muy común que nuestro cliente sea quien pierda el juego y muera en lugar de su víctima (en este caso por supuesto le devolveremos su dinero).

lunes, 13 de septiembre de 2010

Sucia Guerra...

“Mi nombre es Pedro Altamirano, y soy tu hijo” fueron las palabras que ese extraño individuo le dio al general Pérez en aquella fría tarde de octubre. Desde hace más de treinta años que no había escuchado su voz, visto su rostro, sentido su mano… no, me equivoco… la verdad es que el desgraciado de Andrés Pérez ni siquiera había experimentado esas sensaciones una sola vez. Claro, a nadie le interesaría tener que responsabilizarse por un abuso del pasado. Después de todo así es como las cosas están destinadas a ser, y no hay nada que pueda remediar esta absurda situación.
Pedro tenía apenas cuatro años, estaba viendo un estúpido programa de televisión, de esos creados para hacer a los niños más estúpidos y que las madres permiten en sus hogares para poder librarse de todo el ruido y la incesante pelea que se debe librar para mantener a un niño a salvo, es decir, protegido de sus propias travesuras. Fue entonces que sucedió. A las tres en punto de la tarde un fuerte ruido se escuchó proveniente de la puerta de entrada. Fernanda Santina lanzó un grito de pavor al ver asomarse por ella a esa malévola figura que años antes había sido el origen de su perdición. El teniente Pérez, de las fuerzas especiales, se colaba por el agujero que acababa de crear en la puerta tal y como lo había hecho hace casi cinco meses. Fernanda jamás olvidaría ese día. Las fuertes manos del teniente, la despreciable determinación que dirigía cada uno de sus movimientos. La temible muestra de lujuria en los ojos de aquél que marcaría su primera y última ocasión.
De la misma manera vio sus ojos marcados de furia al entrar a su hogar. Aquella horrible tarde, el teniente entró sin previo aviso a esas blancas y frías paredes que durante tres largos años Fernanda había intentado convertir en un hogar para su hijo y para aquél hombre, El amable señor Altamirano, que tantas veces buscó demostrar si valentía, encontró la oportunidad aquella tarde.
En efecto, Pérez llegó, tumbo la puerta, encontró un poco de resistencia por parte del marido, que muy caritativamente había dado apellido a aquél niño aunque no fuera suyo, y al ver que estorbaba le insertó una bala muy cómodamente en su cráneo de tal manera que provocara un sueño tan profundo como para que nadie nunca volviera a despertar.
Sin embargo mucho tiempo ya ha pasado, la sangre que quedó en la baldosa ha desaparecido por completo. El niño que perdió a su familia aquel terrible día es ahora un hombre, sus padres adoptivos no son más que recuerdos, su infancia no es más que una ilusión, y sus sueños, sus ilusiones, sus fantasías, sus metas, han cambiado de repente, desde el momento en el que vio al orgulloso general, en un poderoso deseo de venganza. Y su madre, que con tanta ilusión lo crió esos primeros años, ahora no es más que una triste alma en pena, que de vez en cuando se pone a relatar esta historia…

lunes, 6 de septiembre de 2010

El Último Día De Rosa

Hacia el este de aquella ciudad, esa en la que se paraliza el tráfico y que está rodeada por un desagradable halo de humo negro, se pueden encontrar algunos rastros de edificaciones antiguas, todas ellas en un estado deplorable, los techos de concreto casi por completo derruidos, las paredes de piedra pobladas casi por completo de una inusual capa de musgo (algo extraño al tratarse de un lugar por demás desierto) y las puertas, posiblemente labradas en madera, simplemente ya no están.
En estos días el visitar esa especie de ruinas podría resultar en un bonito paseo. Los niños correrían inquietos, se treparían a las destartaladas paredes y jugarían toda una tarde a retar a otro para ver quién sube más alto. Los padres los dejarían correr libres y se sentarían a relajarse, con la vista más al este podrían maravillarse al percibir con sus ojos kilómetros y kilómetros de nada. Absolutamente nada. Y es que las grandes ciudades nublan tanto los sentidos de las personas que no se imaginan lo reconfortante que puede ser la nada. El vasto desierto.
¡Oh! Vaya que sería un buen paseo, sin embargo nadie sabe como llegar. Nadie sabe que al tomar la ruta 736 a la salida de “el Marnayal” (un barrio que en sí mismo es la representación de la absoluta pobreza y a donde no podrás entrar si no esperas perder al menos un setenta por ciento de tus pertenencias, pero sin embargo posee un cierto encanto, supongo que a la gente les recuerda una época más simple) y conducir durante una media hora, al atravesar una pared de desperdicios que se puede identificar por un antiguo letrero de alguna especie de transportes llamados “Chevrolet” encontrarán un pequeño sendero que al final conduce a las ruinas.
Nadie sabe tampoco que de entre todas esas antiguas edificaciones, una se mantiene en pié. Se trata de un maravilloso ejemplar de lo que algunos presuntos expertos llamarían “la prisión modernista”. Posee la disposición espacial de un pentágono perfecto, en el centro permanece erguida una enorme torre (enorme solo en comparación a las edificaciones aledañas) en donde se presume los guardias montaban turnos para vigilar cada uno de los perfectos pabellones de ladrillo que nacen de ella y terminan, cual estrella, en cada una de las esquinas del pentágono.
Cada pabellón es en si mismo una obra de arte. Cada ladrillo ha sido colocado muy cuidadosamente para formar, entre todos, una sola armazón lo suficientemente dura para albergar presos tan peligrosos como debieron de haber sido los de aquella época. El techo está cubierto de un material muy extraño, parece algún tipo de metal, sin embargo no tenemos aún un nombre para él en esta época. Las puertas forjadas en el más duro bronce son casi imposibles de romper incluso para nuestras máquinas, por supuesto esto no es más que una conjetura, no es que se haya intentado jamás, como he dicho, nadie jamás ha entrado aquí. Ni nadie sabe que por el tragaluz de la torre del guardia, a las doce del día y en esta semana inusualmente despejada, un rayo de sol logra colarse, y alumbra desde lejos, en el sótano y moribunda a la última flor…

jueves, 2 de septiembre de 2010

Despierto

Son las nueve de la noche, y no sé qué escribir. Me siento cómodamente frente a mi computadora y dispongo todo para que la creatividad fluya. Con sueños, ilusiones, fantasías y realidades, que finalmente resultan ser las más sorprendentes, sin embargo al ver la hoja en blanco solamente pienso en ti…
El reloj marca un cuarto para las diez. Me he pasado más de media hora divagando en tu recuerdo, reconstruyendo tu rostro parte por parte en mi cabeza. Hasta llegar a tus ojos. Esos ojos que penetran en mi alma. Ojos que ven más allá de esta falsa sonrisa, que se internan en lo más hondo de mi corazón y que con una simple mirada descubren en mi interior el secreto más profundo, el que solo tú conoces sin que te lo haya mencionado, pero no lo dices. Prefieres enterrarlo y olvidarlo, aunque debas recordarlo cada vez que me ves. Lo sabes pero no quieres que sea verdad, porque lamentablemente para ambos, no puedes vivir sin mí, pero tampoco conmigo.
Son las diez y cuarto, me que quedado embelesado viendo tu foto, mi favorita. Sostienes una zanahoria como si me fueras a apuñalar y la sangre corre deliciosamente por tus labios. Tu sonrisa se dibuja macabramente en tu rostro a medida que te acercas enarcando las cejas a punto de dar el golpe final, pero ¡oh dolor! Tus ojos hace horas que me han matado… ¡ah como me evoca fantasías aquella foto!
Habría seguido horas admirándola, de no ser por un peculiar sonido. De entre tantas ventanas abriéndose en mi escritorio, solo miro la tuya, que logra arrancarme una sonrisa en medio de ese dulce pesar. Y tú… no dices nada importante, no dices nada relevante, no dices nada inteligente, ni siquiera dices algo gramaticalmente correcto. No me importa. Solo escribes porque me quieres, porque de una u otra manera te importo, por hoy, eso es todo lo que necesito saber.
Ahora son como las once, y ya te has marchado. Es lo mejor, no me gusta que te quedes despierta hasta tan tarde. Mientras tanto reviso una y otra vez nuestra conversación, leo y releo hasta el cansancio. Son palabras vacías, superficiales, algo ingenuas e intrascendentes, sin embargo cada letra que me escribes tiene más significado para mí que todos los textos y poemas que he escrito en tu nombre.
Muero por escuchar tu voz, simplemente no puedo resistir el impulso, y te llamo.
Nada.
Nada más que el molesto pitido del teléfono antes de pasar a la inaguantable grabación del buzón de mensajes. Con un horrible dolor en el alma me dispongo a terminar estas líneas, con una amarga mueca de odio, no a ti, sino a mí cuando estoy contigo.
Son las doce de la noche y mi teléfono vibra.
-hola querido, ¿qué pasó?
-no es nada, solo quería escuchar tu voz unos instantes.
-¿estás bien? Tu voz suena algo apagada.
-será el sueño, perdón por molestarte
-no, algo más te pasa, pero si no me quieres decir fresco, mañana hablamos
-está bien… adiós
-te quiero
-yo más…
Y otra vez el molesto sonido, pero ya nada importa, solo que pude escuchar su voz.
Son las doce y media, y este texto inútil, lleno de divagaciones innecesarias, ya se ve lo suficientemente grande, me dispongo a dormir…



No puedo dormir, tengo a una mujer atravesada en mis pensamientos.

Videoclip Religioso!

Bueno, como les había contado últimamente, estube participando en un videoclip para una gente medio rara, religiosos de algún tipo, y bueno, si bien nunca he sido de aquellos que van a misa todos los domingos y etc... la canción me parecio bonita, así que para todos aquí les dejo el video aficionado que tomó mi hermana con la cámara de fotos, don Huberto Santacruz al piano y supongo que no hace falta decir que yo soy el de churos... disfrutenlo! (próximamente el buen video así editado todo bonito por los individuos de la iglesia).

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Saludos, disculpas, aclaraciones y vanas justificaciones...

Bueno mis estimados y escasos lectores y lectoras. Si si, lo sé, como quiero que hayan lectores si no publico nada, pero bueno, estos días... estos meses, he estado algo ocupado con la universidad, el trabajo, el taller, los extracurriculares, etc... (hablando del taller, muy pronto subiré el video aficionado que hizo mi hermana de la filmación del videoclip religioso jaja xD). Finalmente, pero no terminando porque típico se me ocurre algo cuando esté a punto de publicar, pido disculpas por anticipado. Sucede que por motivos de fuerza mayor (la universidad) me veo obligado a utilizar este "templo" de "arte" para publicar periódicamente los trabajos de Análisis y Redacción de Textos II (que poderoso! jaja) y porqué? pues simplemente me da pereza de crear otro blog... así que mis próximas publicaciones serán como "hechas por encargo" así que tal vez no siempre lleven ese estilo que me caracteriza, sino que más bien seguirán los lineamientos establecidos por las normas de la materia. Pero vamos! las buenas noticias es que con esto seguramente escribiré más seguido, así que no todo está perdido.
Para finalizar he de comentarles que en este momento me encuentro sentado sobre mi cama, aún con la ropa de calle, atacando algunos acordes con mi guitarra mientras se me ocurre que incoherencias saldrán de mí esta noche para subir mi primera publicación "a pedido" oficial al ritmo de un melancólico pasillo. Así que apuro un generoso vaso de puntas (para el frío y la creatividad) enciendo un cigarrillo, y comienzo a escribir...

domingo, 21 de febrero de 2010

Desde mi sofá...


Te abracé sí, sólo una vez aquella tarde
Mas tus latidos aún habitan en mi pecho
Buscando siempre una manera de matarme
De deshacerse de ese mal que me has hecho
De esa angustia que me provoca el adorarte.

Te abracé, si, con pasión y ternura
Como ansiando con mis brazos detenerte
Aunque sé que en esta vida nada dura
Y que tarde o temprano he de perderte
Y volveré a enterrarme en mi amargura

Y es tan grande ese deseo de tenerte cerca
Donde sé que nada puede lastimarte
Donde eres tú, soy yo, y el mundo es nadie
Donde la tibia brisa de mi amor puede abrigarte
Donde una mirada es caricia; una caricia, beso; y tus labios… ¡oh tus labios!

Mas son tus ojos relojes, ahí miro el tiempo pasar
Cada lágrima un segundo, que se transforma en eternidad
La eternidad, efímero momento, que se termina cuando te vas
Tu ausencia, una fina daga, que me apuñala en la obscuridad
La obscuridad es un infierno, ahí paso el tiempo cuando no estás
  
Cuantas notas habré tocado en tu nombre
Cuantas lágrimas, derramado sin saber donde
Tristes violines lloran llamándote a ti
Gimen y luego mueren, porque no los oyes
Porque no los miras, porque no me miras

Y queda el miedo
La ansiedad
El deseo
La traicionera sensación de que en cualquier momento
Podrían de pronto arrebatarte de mi lado
Llevarte lejos, donde el río se vuelve llanto
Donde te vas, me dejas, te dejas, te alejas y muero
Y solitario en este mundo injusto injustamente te pierdo…
Solitario en este mundo, no te tuve, ni te tengo…

jueves, 21 de enero de 2010

El Señor De La Baraja


Es ahora que yace en el punto más profundo de la quebrada aquel lúgubre personaje, con un elegante ropaje ahora carcomido por la podredumbre y la humedad, con una cicatriz en su muñeca y la reina de corazones tatuada en el suyo, espera ya con gran indiferencia la llegada del demonio sin paciencia, que sin más demora ni clemencia, lo condenará a su tan odiada penitencia.

Era yo un simple don nadie, pero sin duda el mejor de mi estirpe, sin oficio ni beneficio vagaba por el centro histórico, con el más elegante traje que alguna vez haya robado, negro y rojo como un naipe, y en el cinto escarlata, me guardaba las cartas. Retaba a los más notables individuos a una partida de cuarenta y apostaba queda claro, cantidades importantes que ni siquiera poseía, y como era de esperarse, jamás perdí una mesa, no por nada me llamaban El Señor De La Baraja, ¿mi verdadero nombre? Nadie realmente alguna vez lo supo, ya ni yo mismo lo recuerdo. Gastaba mis grandes recompensas en mistelas, canelazos y muy buena compañía, y así disfrutaba mi vida de placeres sin sentido, y nunca me disgustó, hasta que conocí a Anna María, aquella joven hija del alcalde, fue mi amor y perdición, nunca me dio el sí, pero cuando una quiteña dice que no, está diciendo quien sabe.

El hombre así apostó algo que no poseía, su alma al diablo vengador por el amor de Ana María, y en la primera barajada, doble ronda de ases sacó el diablo de tajada, y así cuarenta adquirió, y el alma al desdichado le robó, aquel hombre por primera vez en vida perdió, y por primera vez en muerte también, ya que al no poseer un alma para pagar su condena pasará la eternidad en dura pena, jugando cuarenta con quiteños alzados, robándoles el alma en busca de la propia, pero en vano tediosa labor cumple, pues su alma fue, es y será por siempre, propiedad de Ana María en alma corazón y mente.