El doce de
Diciembre, la tierra estaba supuesta a entrar, junto a todo el sistema solar,
en un campo electromagnético que iba a obscurecer nuestro pequeño planeta
durante tres días. No obstante, no es de esa obscuridad de la que hablaré
ahora. No es secreto que hace algún tiempo a alguien se le ocurrió la brillante
idea de hacer un monigote con cierto personaje que se ofendió. El error,
publicarlo en las redes sociales.
Es de
suponer que todo lo publicado en redes sociales es responsabilidad del autor y
quedará a la vista de todo el mundo. No obstante, es increíble como por simples
opiniones se pueden herir susceptibilidades. Para defender un poco al grupo del
monigote, he de decir que aquella vieja tradición, no solo es un derecho, sino
también una marca nacional. Si bien no es “moralmente ético” burlarse un poco
de otras personas, es una necesidad básica del ser humano. Sin ese tipo de
mofas no existirían los comediantes, los “roasts” de personajes, las tiras
cómicas, etc… Viviríamos en un mundo serio sin ningún sentido del humor.
Ahora, este
asunto va más allá. Cuando la comedia se utiliza como un método de denuncia no
solo tiene un valor humorístico sino también social y es no solo derecho, sino
obligación, compartirla. Es por eso que me avergüenza decir que, este artículo,
iba en principio en contra de un ente en particular con delirios de grandeza
que resultó ofendido por su propia psicosis y amenazó por su resentimiento. No
obstante, lamento amigos lectores, no poder compartirles su nombre por temor a
posibles represalias.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Favor no comentar si está fuera de contexto. excepto Gaby, ya la costumbre... ella si, comente nomás.