viernes, 3 de abril de 2009

Profunda Melodía

Ayuda, Monsy, ¿Dónde estás? Solo quiero encontrarte y salir de aquí, lo siento, alguien por el amor de dios sáqueme de aquí.

Aquellas fueron las últimas palabras que se escucharon de aquel pobre infeliz, no las ultimas que hubo pronunciado, sin embargo sus gritos de desesperante dolor eran opacados por el chirriante sonido de las cuerdas del sepulturero, lo único positivo que podía ver aquel hombre era no tener que volver a escuchar jamás ese ruido infernal. Luego las puertas del mausoleo terminaron de cerrarse, una suave caricia consoló la mejilla del hombre, que apenas tuvo tiempo de esbozar una sonrisa al sentir el calor de su amada antes de que una afilada navaja atravesara su cuello.


“Buenas noches joven pareja”, dijo aquel extraño sujeto cuando nos vio llegar, “¿es que acaso estáis perdidos? No recuerdo la última vez que vi a algún otro ser humano atravesar estas puertas, y ahora son 2, vaya una sorpresa”


– de hecho hemos venido a dar un paseo, a mi novia le gustan mucho los cementerios, ¿no es así preciosa? … sigues sin hablarme ¿he? Lo siento, bueno en verdad no sabe todo lo que tuve que hacer para que viniera conmigo, por eso está algo enfadada.


-oh en ese caso he de recomendarles un precioso lugar, es en medio de la zona de los mausoleos, hay uno que suele estar abierto, tiene una sola tumba que siempre permanece vacía, supongo que los resguardará del frío.


-es muy amable señor, ¿Cómo es que sabe tanto del cementerio? ¿Y porque lleva usted esa ropa tan elegante y ese violín?, ¿acaso va a tocar en un funeral?


-no mi gentil caballero, resulta que soy el sepulturero y este es mi, digamos, uniforme de trabajo, pero en realidad nadie ha venido en años, ni para un funeral, solo toco para mantener la cordura, a veces, como verá no hay mucho que hacer en un lugar como este.


El sepulturero comenzó a tocar una melodía que no había escuchado en muchos años, pero se detuvo en seco después de un rato, nos dirigió la mirada y exclamó:


“Buenas noches joven pareja ¿es que acaso estáis perdidos?, no recuerdo la última vez que vi a alguien pasar por aquí”


–ya vámonos- le dije a mi novio- este sujeto realmente me asusta


así que entramos al cementerio en busca del mausoleo vacío, después de caminar un rato me cansé de aquel hombre que me levaba de la mano, así que lo dejé y fui en busca del sepulturero.


Aquel infeliz vagaba asustado entre las tumbas, buscando a su amada perdida hace poco entre las sombras, comenzó a odiarse a sí mismo y sus estúpidas ideas: “soy un completo imbécil, tenía que mostrarme valiente con ella, ¿no podía llevarla a un tranquilo motel? Pasar una noche hermosa y luego irse tranquilos a seguir con sus vidas” no, no podía, había algo en esa mujer que la hacía diferente a todas las demás, no caería fácilmente en los juegos de aquel desdichado hombre que ahora seguía el interesante zumbido de la música.


-sepulturero, es usted, que alegría me da verlo, no vio a mi novia por aquí, se me perdió hace un rato, y estoy muy preocupado por ella. –la música se detuvo de golpe


-¿buenas noches caballero, está usted perdido?


-por favor, entiéndalo, ya se lo dije, estoy buscando a mi novia, usted debe haberla visto.


-usted caballero es la primera persona que he visto en muchos años, o días, uno pierde la noción del tiempo cuando vive tantos años como yo.


Los ojos del sepulturero se quedaron en blanco, y comenzó a tocar, de repente la bella melodía se transformó en un agudo chillido que aterrorizó al hombre en busca de su amada, y el cementerio se volvió más grande, algunos muros se movieron ocultando al sepulturero y abriendo un largo corredor de nichos hacia lo que parecía ser el mausoleo vacío, el hombre corrió hacia la lúgubre construcción, nada humilde a decir verdad, con la esperanza de encontrar en ella a su amada, sin embargo, como lo decía el sepulturero, el mausoleo estaba vacío, el hombre escuchó otra vez el horrendo chillido, y las puertas del mausoleo comenzaron a cerrarse, el trató de salir pero era demasiado tarde, tal vez fueran almas hipnotizadas por el sonido de aquel lúgubre instrumento, o el pánico que le daba el solo escuchar su sonido, pero sus piernas y sus brazos se mantenían inmóviles, y lo único que se le ocurrió hacer fue gritar, más que por salvar su vida, por encontrar a su amada, cuando todo parecía perdido, sintió la cálida mano de aquella mujer en su mejilla, pero antes de que pudiera voltear para verla, el frío metal de una navaja atravesaba su cuello.


La bella melodía me remontaba a un pasado lejano, donde por unas monedas aquel niño tocaba el violín en el parque frente a mi casa, éramos apenas unos críos, poco a poco el fue creciendo, y su acto que antes provocaba al menos un poco de ternura a los seres que fríamente pasaban por la calle se convirtió poco a poco en un acto lastimero hacia un vago que no podía hacer otra cosa, así que tuvo que hallar trabajo en el cementerio, sin embargo todas las noches venía a tocar a mi ventana, solo para mí. Mis padres sin embargo lo detestaban, decían que no tendría un futuro con él, que lo olvide o que me marche, y así lo hice, esa noche me escapé al cementerio y lo encontré, tocando en un mausoleo vacío excepto por él, al verme fue tanta su sorpresa que falló en una nota produciendo un horrible chillido, “lo siento, se está terminando el lubricante de las cuerdas” me dijo “no tiene caso que siga tocando de esta manera” fue entonces que no pude resistir más y entre llantos y gozo me lancé a sus brazos, poco a poco fue quitándome la ropa y me tocó en todo el cuuerpo con sus hábiles manos, sentía un temblor recorriendo todos los nervios de mi cuerpo y el extrajo de mí los más extraños sonidos, hizo de mí su instrumento, y yo fuí felíz, el placer se apoderaba de mi mente, sus labios sobre mi pecho me llenaban de un gozo que jamás volví a sentir. Estallamos en una ola de pasión y luego simplemente nos abrazamos, desnudos en el mausoleo, sin embargo no había frío esa noche, el calor de nuestros cuerpos era todo lo que necesitábamos, teniendonos el uno al otro jamás nos faltaría nada. Pero entonces apareció mi padre en las puertas del mausoleo, y enloqueció de furia al ver aquella escena, sacó un revólver de su chaqueta y acabó con la vida del único ser que había amado, me lancé llorando a su cuerpo agonizante y con mi alma despedazándose en ilusiones perdidas alcanzé a escuchar sus últimas palabras, “nunca dejes que se sequen las cuerdas, son el lazo que nos unirá eternamente.


“¿Qué fue eso?” Preguntó atónito un guardia de San Diego a su compañero

-bueno, si crees en esas historias, aquí asesinaron a un antiguo empleado que se liaba con la hija de un comisario, dicen que tocaba el violín, aunque nunca fue muy bueno, menos ahora que ha perdido la cordura, no sabe como pasar a la otra vida, y a veces olvida que está muerto, por las noches se escuchan sus chillidos, aunque de vez en cuando suena muy bien

-no, yo me refería a un grito, como si alguien estuviera siendo atacado

-a pues no lo sé, pero bien por nosotros, siempre que he escuchado ese grito, los chillidos desaparecen, y la melodía de la que te hablaba comienza a sonar muy bien, nos animará un poco la noche.

-¿eres el único que lo ha escuchado?

-no, de hecho hay una mujer que viene de vez en cuando con algún sujeto, nunca los veo salir pues mi turno termina temprano, aunque siempre viene callada, con un tipo diferente, creo que también está un poco loca

-¿también está un poco loca? ¿porqué dices también?

-ya te lo dije, es aquel empleado, puede que esté muerto pero también sufre de locura, deberías entender y respetar su situación.

-vamos, si en verdad esperas que crea todo eso el único loco en este cementerio debes ser tú.

-quién sabe, yo pensaba lo mismo cuando comenzé estos turnos.


Monsy vertió la sangre que colaba del cuello de aquel hombre degollado en el mausoleo una copa de cristal, la llevo con mucho cuidado hacia el sepulturero.

-buenas noches bella doncella, ¿está usted perdida?

-mira amor mío, traje lubricante para tus cuerdas

-oh, es usted muy amable señorita, ¿cómo consiguió un lubricante tan eficaz?

-La sangre, querido mío, es la única substancia que puede tener contacto con el otro lado, ahora solo toca, toca para mí...